Cada marco es la app de verdad corriendo, no una captura: podés tocar, escribir y navegar dentro de cualquiera. Cada una se abre en un estado distinto para poder comparar.
Lo primero que ve alguien que nunca usó la app.
El único momento donde el Tío Mono ocupa el centro de la pantalla.
Dos campos. Es la decisión mejor fundamentada del prototipo: los formularios largos matan estos programas en la caja.
Validación en rojo, con el mensaje explicando qué corregir.
El ingreso real por SMS se define cuando haya servidor. Acá valida contra la cuenta de este teléfono.
La pantalla más trabajada. Un solo elemento domina: La Tarjeta.
Jerarquía: Tarjeta → progreso → nota del Tío → foto de producto → movimientos. Tocar la Tarjeta lleva al QR.
La misma pantalla con la otra mecánica. Martín elige una de las dos.
Saldo en cero y sin movimientos. El Tío explica qué hacer primero.
El código es lo que se muestra en el mostrador. El Tío salta con squash & stretch.
La única pantalla oscura de toda la app — y la que más se usa.
Fondo oscuro y marco blanco puro por una razón funcional: se lee de noche, con brillo bajo y pantalla sucia. El código rota cada 60 s.
Requiere validación legal y contable
El modelo tipo tarjeta Starbucks que pidió Martín. Acá es simulado; antes de mover plata real hace falta contador y pasarela.
Seis montos y campo libre.
El resumen muestra cuánto se regala. Los montos y las bonificaciones los define el negocio.
Siempre con el número visible, nunca sólo una barra.
Cada 8 visitas, una gratis.
Disponibles arriba, bloqueadas abajo, ordenadas por cercanía.
El vale ganado queda arriba de todo, con borde naranja.
Estado vacío que enseña qué va a aparecer ahí.
La comida es la protagonista. Todas las fotos son placeholders.
Destacado grande arriba, después las tarjetas horizontales.
“Pioneros en pollo frito” es lo que la marca ya comunica — merece su propia categoría destacada.
Foto grande, precio al lado del nombre, ingredientes como chips. Sin botón de pedido: la app todavía no toma pedidos.
Si hay plata de por medio, poder auditarla no es opcional.
Cargas, compras y canjes, con fecha y hora.
Estado vacío con una salida clara.
Datos, dos métricas y accesos. Abajo, el bloque de demo con borde punteado — eso no va en el producto real, está para que Martín pruebe las dos mecánicas.
Propuesta — no la pidió nadie
Toda la investigación de la categoría mira al cliente; nadie mira el mostrador, que es donde estos programas se rompen.
Lo que ve quien atiende: escanear, poner el total y un botón. Es lo que le va a importar a Martín, porque es el que opera.
Confirmaciones y errores que aparecen sobre cualquier pantalla.
Se va solo a los 2,6 s.
Dice qué pasó y qué hacer, nunca un código técnico.
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